Michoacán: El reino inconquistable PDF Imprimir E-mail

 

Tzintzuntzan, Ihuatzio, Tingambato, Tres Cerritos y Huandacareo, Michoacán1

A la llegada de los españoles a la región del lago de Patzcuaro, las tres principales ciudades del imperio Tarasco,Tzintzuntzan, Ihuatzio y Patzcurao, aún permanecían ocupada, desde ahí se controlaban la vida política, económica y religiosa de todo el imperio Purépecha.  A diferencias de ciudades prehispánicas más antiguas, Tzintzuntzan e Ihuatzio nos ofrecen la oportunidad de conocer diversos aspectos de su cultura no sólo através de los descubrimientos arqueológicos, sino también a través de las diversas fuentes históricamente que colonizadores y evangelizadores nos legaron.

 

Tzintzuntzan

 

Tzintzuntzan, junto con Pátzcuaro e Ihuatzio, fueron la capital del imperio purépecha, donde se concentró el poder económico y político de la región. El llamado “imperio tarasco” fue un dilatado reino indígena, contemporáneo y paralelo al mexica. Por lo menos desde 1450, el tarasco fue el único pueblo del Occidente mexicano que pudo no sólo detener el explosivo avance de los aguerridos mexicas, sino que incluso les infligió muy serias derrotas militares. Ni siquiera los tres “reyes” más exitosos del imperio mexica, Axayácatl, Ahuízotl y Moctezuma II o Motecuzoma Xocoyotzin (el xocoyote, el joven), lograron vencer a las huestes tarascas, quienes –no menos aguerridas que los tenocha– extendieron sus fronteras mediante invasiones militares que se consolidaron sobre la base de una férrea combinación de instituciones administrativas y militares.

 

 

En su mejor época, los antiguos dominios tarascos se extendieron desde las riberas del río Lerma al norte, hasta las aguas del río Balsas al sur. Un gigantesco dominio de más de 75 mil km2, cuyo centro neurálgico era la eufónica Tzintzuntzan, su altiva capital, la que de hecho nunca sufrió una derrota militar. Pero si nos atenemos al Códice Plancarte, el límite más septentrional del imperio tarasco pudo llegar hasta el país de los zuñi, la zona del bisonte en la mítica región de Cíbola, en lo que hoy es Nuevo México, EUA.

Existen varios posibles significados del nombre de la que fue la más importante ciudad mesoamericana del Occidente. Según informa la doctora Helen Perlstein Pollard, de la Universidad de Columbia, los tarascos levantaron su capital en Huitzitzilan, que en náhuatl significa “lugar abundante en colibríes”, traduciendo este nombre a su lengua como Tzintzuntzan. También se ha propuesto que el significado es “lugar del colibrí mensajero”.

Para los mexicas el colibrí era la representación animal de su divinidad tutelar, Huitzilopochtli, “colibrí zurdo”, dios que incluso los había guiado en su mítica peregrinación hacia el sur. Los tarascos llamaban a este mítico dios Tzintzuuquixu, “el colibrí del sur”, lo que podría crear la hipótesis de que el concepto divino sobre la legendaria fue compartido en su origen por las dos culturas. Incluso existió un rey tarasco llamado Tzintzuni, “colibrí”. Asimismo, hay quienes creen que Tzintzuntzan es un nombre onomatopéyico que repite silábicamente el ruido que los colibríes hacen al volar.

Como México-Tenochtitlan, la capital tarasca estaba ligada geográficamente a un lago, el mítico lago de Pátzcuaro, de una belleza sólo equiparable a sus coetáneos lagos del Altiplano Central, generoso surtidor no sólo del preciado líquido sino también de abundante fauna acuática comestible, entre la que se encuentra el exquisito y tradicional pescado blanco.

El héroe cultural al que se atribuye la creación del estado tarasco es el señor Tariácuri, quien fundó la capital tarasca, la urbe y su palacio Tzintzuntzan, “palacio del pájaro cantor”. El último rey o señor tarasco fue Cazonci o Caltzontzin, nombre que para algunos investigadores significa “el que nunca se quita los cactli o huaraches”, o el que “nunca se descalza”, porque todos los señores tributarios del imperio tenochca cuando estaban frente al emperador mexica se descalzaban, como símbolo de sumisión, menos este rey tarasco, debido a su rebeldía e indomable voluntad. Otros investigadores han pretendido que este nombre es despectivo. Caltzontzin se alió con los españoles para vencer a sus enconados enemigos, los terribles mexicas del Altiplano.

 

 

La Zona Arqueológica
Al contemplar la maestría con que los artesanos de Michoacán construyeron los templos cristianos que les encomendaron los evangelizadores, así como su magnífico mobiliario, además de las incontables y hermosas figuras de carácter artístico o artesanal en madera, barro, metal o material pétreo que realizaron antes y durante la conquista, nos es difícil, hasta cierto punto, aceptar la sobria e imponente austeridad que caracteriza a la arquitectura prehispánica de la región tarasca, sobre todo si la comparamos con las importantes urbes que le fueron contemporáneas y que, al igual que Tzintzuntzan, eran sede de un gran poder, tanto político como religioso.

La ciudad tenía barrios o zonas residenciales para la clase dinástica, para los estratos medios y para los niveles bajos de su sociedad. También había talleres y muy diversos edificios, como pequeños templos, uno de los cuales podría ser el de la diosa Xarátanga, la divinidad equivalente a la Tlazoltéotl del panteón mexica, y otras obras aún no bien determinadas.

El corazón cultural de esa sociedad, su foco religioso y social por antonomasia, estaba ubicado en su centro y plataforma ceremonial, cuyos restos arquitectónicos actualmente constituyen la zona arqueológica de Tzintzuntzan. Sin embargo, de la lectura de la Relación de Michoacán (1541) se puede concluir que la zona arqueológica que ahora conocemos como Tzintzuntzan, se llamó Taríaran, “Casa del viento”.

La plataforma más grande mide 450 x 250 m. Sobre la superficie oriental de dicha plataforma se erigían cinco construcciones piramidales denominadas yácatas, hechas en forma de ojo de cerradura. Estas pirámides estaban cubiertas con basalto tallado y con el paso del tiempo fueron agrandadas por medio de superposiciones de la misma piedra basáltica (se han contado hasta cinco capas superpuestas). El núcleo del basamento, como el de las pirámides, es de piedra volcánica. Se construyeron dedicadas a Curicaheri (divinidad solar de los tarascos) y a los Tiripeme, sus cuatro hermanos. El arqueólogo José Corona Núñez sostiene que pudieron ser construidas como representación de las cinco flechas que el rey Uacús Thicátame clavó en la cumbre del monte de Tzintzuntzan, en cuya falda están las 5 yácatas.

Sobre las yácatas se construyeron templos de madera que servían para la realización de los más importantes actos rituales de carácter público, pues los arqueólogos especialistas en esta zona afirman que en la gigantesca plataforma de Tzintzuntzan se centralizaban las principales representaciones rituales que pueblo y gobierno llevaban a cabo.

En la plataforma principal hay evidencias de varias cámaras funerarias de la clase social de élite (han sido excavados alrededor de 60 entierros).

Hacia el costado noreste de la Gran Plataforma se encuentra el edificio B o El Palacio, que es un complejo de habitaciones que debieron haberse destinado para los altos sacerdotes. Ahí mismo se localizó un osario con restos de fémures y cráneos perforados, lo que hace pensar que allí estuvo un depósito de cabezas de los enemigos caídos en la guerra, el equivalente a un tzompantli en la cultura mexica.

El edificio E está integrado por cinco cuartos alineados en L, que según los arqueólogos fueron utilizados como troje o lugar de almacenamiento. Su construcción fue a base de piedra laja sin cementante ni recubrimiento, similar al utilizado en los muros de otras estructuras.

También dentro de la Gran Plataforma se encuentran el edificio C, donde se hallaron restos de un posible altar; y los edificios A y D, que correspoden a la época colonial. Este último está construido sobre Las Nivelaciones o Rampas de Acceso, las cuales hoy están muy deterioradas (debemos recordar que durante el siglo XVI el nivel del lago de Pátzcuaro era mayor al actual).

Un hecho que llama mucho la atención es que a diferencia de casi todos los centros ceremoniales mesoamericanos, en las ruinas de Tzintzuntzan al parecer no hubo un juego de pelota (“tlachco” en náhuatl, y “queretha” en purépecha, de donde se origina Querétaro); aunque en la actualidad justo detrás de las yácatas, hacia el lado sureste de la zona y sobre la gran plataforma, existe un parejo y bien cuidado campo de futbol soccer: ¿será éste algún tipo de sustitución atávica del importante juego de pelota prehispánico?

 

 
Ihuatzio

IHUATZIO*

La zona arqueológica de Ihuatzio se localiza a 2, 050 msnm, en la parte norte del  estado de Michoacán, 13 kilómetros del margen del Lago de Pátzcuaro, en la parte oriental de la cuenca, al norte del poblado del mismo nombre y al sur del  Sitio Arqueológico de Tzintzuntzan.

Este sitio arqueológico se emplaza en la ribera oriental del Lago de Pátzcuaro, sobre una meseta nivelada artificialmente. Ihuatzio es reconocida como una de las tres capitales Purépechas en el momento de su auge imperialista y varias fuentes históricas refieren información en torno a este importante asentamiento, tal es el caso de la relación de Michoacán, el lienzo de Jucutacato y la crónica de Michoacán.

El hallazgo de un Chac Mool evidencia el vínculo que tuvo con la sociedad tolteca a inicios del periodo Posclásico. Además, según las fuentes, Ihuatzio se fundó a la muerte de Tariacurí quien dividió el territorio entre su hijo y sus dos sobrinos: Huiquingaje e Hiripan y Tangaxoan, respectivamente casi Ihuatzio junto con Pátzcuaro y Tzintzuntzan se repartieron el control del señorío Purépecha, pero debido a la iniciativa que siempre mostró Hiripan, Señor de Ihuatzio, en las conquistas,  este tuvo un papel relevante sobre las otras dos capitales.

Hacia 1450 d.C., esta ciudad vivió su época de mayor importancia, albergando cerca de 40, 000 habitantes y el Señorío Purépecha llegó a su máxima expansión.
Cronología: 1200 a 1521 d.C. Ubicación cronológica principal: Posclásico Tardío, 1450 a 1521 d.C.

Descripción del sitio
El sistema constructivo de los monumentos se basa en cajas de basalto llamadas xanamús (perfectamente cortadas y pulidas) que cubrían por completo las estructuras y que, en ocasiones, contaban con grabados.  Su núcleo está conformado por tierra y piedra.  El sitio está compuesto por dos grupos principales: un conjunto formado por una plataforma de 400 metros, de largo de norte a sur y 300 metros, y de ancho, a partir de la cual se desplantan diversas estructuras orientadas 5° con respecto  al norte magnético.  Y un grupo compuesto por una plataforma rectangular en la parte norte, limitada por la antes descrita.  Tiene 300 metros, de largo y 180 metros., de ancho.  Flanqueada por dos muros escalonados de 10 metros, configurando una plaza abierta denominada Plaza de Armas.

La Plaza de Armas, está limitada a su vez en el sector oriental por un muro – calzada de más de 5 metros., de altura.  La plaza corre de norte a sur y sus dimensiones alcanzan los 223 metros., de largo por 147.50 metros., de ancho., sobre ésta se edificaron las Estructuras 1 y 2.

Entre estas estructuras fue encontrado un Chac  Mool de 1.48 metros., de largo, 46 centímetros., de ancho y 81 centímetros, de alto, con una masa de aproximadamente una tonelada.  Además, el sitio arqueológico está compuesto por dos grupos principales:

1.-) Conjunto formado por una plataforma de 400 metros de largo de norte a sur y 300 metros de ancho, a partir de la cual se desplantan diversas estructuras orientadas 5° con respecto al norte magnético.

2.-) Grupo compuesto por una plataforma rectangular en la parte norte, limitada por la antes descrita.  Tiene 300 metros de largo y 180 metros de ancho, flanqueado por 2 muros escalonados de 80 metros, configurando una plaza abierta denominada Plaza de Armas, sobre éste se edificaron las Estructuras 1 y 2.  En la parte central de la plataforma del primer grupo, se levantan tres yácatas.

 

 

*Fuente: www.inah.gob.mx

 
Tingambato

TINGAMBATO*

El sitio se localiza dentro del poblado de Santiago Tingambato, entre las ciudades de Morelia y Uruapan, en el Estado de Michoacán.

Esta zona arqueológica se caracteriza por poseer una arquitectura típica del Horizonte Clásico, en la que el uso del talud y tablero era común, además de la particular planta mixta o yacata, ampliamente difundida en la región.  Sin embargo, no es claro el tipo de relación que tuvo que este asentamiento con la ciudad de Teotihuacan, en el norte de la Cuenca de México, ya que los materiales cerámicos son de estilo local y antecedente directo de la cerámica encontrada en Tzintzuntzan e Ihuatzio para el Posclásico Tardío.  Esta característica reviste gran importancia en la zona ya que Tingambato puede ser contemporáneo a Teotihuacan o posterior a éste, y se constituyó como un asentamiento rector en el Valle de Cuitzeo.  Ubicación cronológica principal: Clásico Tardío, 600 a 900 d.C.

Descripción del sitio
Tingambato se inserta culturalmente en lo que se conoce como el Occidente Mesoamericano.  El sitio cuenta con dos áreas bien definidas que es posible dividir en ceremonial y civil o administrativa.

El Sector Ceremonial está integrado por dos estructuras piramidales denominadas Estructura Occidental y Estructura Oriental, además de la Plaza 1, la Plaza Sur y el Juego de Pelota. Además, el Altar 1 se encuentra al centro de la Plaza 1.

La Gran Plataforma o Plataforma Principal, se encuentra en el Área Civil, sobre la cual se desplantan una serie de muros que forman un conjunto de cuartos y donde es posible localizar la Plaza 2 y la Tumba 1.  La Tumba 1 se sitúa debajo de los cuartos situados en la esquina sureste de la Gran Plataforma.


*Fuente: www.inah.gob.mx

 

 
Tres Cerritos

TRES CERRITOS*

El sitio se localiza a 30 kilómetros de la ciudad de Morelia, Michoacán. Este lugar, junto con Queréndaro, Huandacareo, Araró y Zinapécuaro, forman parte del grupo de Pueblos Precolombinos asentados en torno a la Laguna de Cuitzeo; en donde existen restos de Mega Fauna Pleistocénica.

En su conjunto tales vestigios son prueba de la importante población humana y animal que aquí se vivió durante siglos.  En los objetos arqueológicos obtenidos de estos lugares se refleja la interrelación que debió existir entre ellos, así como sus nexos con otras comunidades contemporáneas más alejadas de esta zona.  Un caso concreto es la presencia de alfarería Teotihuacana.  De igual trascendencia es la alfarería policroma decorada al negativo y los objetos hechos en cobre y oro; entre los cuales destaca un bezote de obsidiana con una placa de oro repujado en ella. Estos últimos son testimonio de la presencia Tarasca (Purépecha) en el lugar, allá por el siglo XII d.C. Cronología: 200 a 1300 d.C. Ubicación cronológica principal: Clásico Tardío 200 a 600 d.C.

Historia del sitio
La presencia tarasca en el sitio es evidencia de una avanzada que tuvo lugar hacia el siglo XII d.n.e.  El funcionamiento de Tres Cerritos como centro ceremonial continúo hasta por lo menos trescientos años antes de la colonia, fecha que menciona la Relación de Michoacán para la conquista de la cuenca de Cuitzeo por parte de grupos tarascos.  

El antiguo centro ceremonial de Tres Cerritos siguió una clara planificación en la construcción de sus edificios, los cuales están dispuestos simétricamente en relación a plazas y adoratorios. Por la arquitectura funeraria se puede deducir la importancia que tuvo el culto a los antepasados, lo cual lo convierte en un sitio único en el occidente.  La sociedad debió estar altamente estratificada debió contar con la mano de obra suficiente y los conocimientos técnicos adecuados para crear este sistema de enterramiento.  
Antes de la llegada de los españoles, Tres Cerritos era una comunidad tributaria, con una economía fuerte, con control de medios de producción y mano de obra, con una adecuada organización del trabajo y con una marcada estratificación social.

En cuanto a la distribución del sitio se conservan evidencias de una avanzada planeación en el manejo del espacio, como son los canales de desagüe en plazas y plataformas, construidos con cantera y cajas, presentando el ángulo de inclinación adecuado para el desalojo de agua. Del antiguo asentamiento sobresalen tres estructuras, las cuales forman parte de un conjunto arquitectónico compuesto por un basamento para templo, plataforma, plazas y adoratorios. Entre ellos, encontramos a: Montículo I, II, III, Plaza Central (Este y Sur), Central de Control, Gobierno I y II, Plaza Sur, Plaza Este, Plaza Norte y Plaza Hundida Norte.


*Fuente: www.inah.gob.mx

 
Huandacareo

HUANDACAREO*

Esta zona arqueológica  se localiza a 95 kilómetros, de Morelia, al noroeste del centro del actual poblado de Huandacareo.

Huandacareo es un sitio arqueológico Purépecha del Posclásico Tardío. El sitio se ubica en la cuenca de Cuitzeo sobre una loma que fue nivelada con una gran plataforma sobre la que se desplantan plazas y edificios.  La evidencia arqueológica recuperada indica que este asentamiento no albergaba a una población numerosa, sino que se trataba de un lugar de índole pública para la administración del imperio, la impartición de justicia, la celebración de rituales y el enterramiento de líderes; es decir, era un punto importante en la organización político territorial del imperio Purépecha.  Cronología: 1300 a conquista española en 1536. Ubicación cronológica: Posclásico Tardío.

A partir del siglo XII d.C., se consigue dar a la ciudad su máximo realce y se levanta la mayor parte de las construcciones visibles (existen subestructuras y materiales que corresponden a épocas anteriores).  También, se debe mencionar que esta zona arqueológica permaneció habitada hasta la llegada de los hispanos en 1536.

La parte explorada parece ser sólo una parte del centro administrativo y religioso. Éste se erigió sobre una loma de pendiente suave, por lo cual tuvieron que levantarse terrazas con muros frontales de contención con la finalidad de nivelar el terreno y erigir los edificios sobre ellas.  Es notoria la ubicación de un patio hundido, así como la presencia de una construcción de planta mixta, conocidas como denominada Yácatas, edificación que son ejemplo de dos tradiciones arquitectónicas correspondientes a dos grupos culturales de dos diversas distribuciones temporales y espaciales. Entre las estructuras exploradas, destacan: la Plaza Hundida;  el Montículo 1; el Montículo 2 con su Templo; y el Patio de las Tumbas.

Para su construcción, se utilizó piedra de cantera regional blanca o rosa, adherida con lodo y es notable el hecho de que aún pueden observarse restos de aplanados de lodo pulido, endurecido con fuego.

El Montículo 1 se localiza sobre un andador al norte de la Plaza Hundida el montículo 2 se sitúa sobre el andador al norte de la Plaza Hundida; el montículo 3 solamente conserva una escalinata orientada al poniente; el Área Habitacional se encuentra al sur del Montículo 2; la Explanada del montículo 3 se sitúa al frente de la escalera del montículo 3; en el Patio de las Tumbas se localizaron seis tumbas; en la Plaza Norte se localizaron gran cantidad de entierros y la Plaza Este está localizada detrás del montículo 2.


*Fuente: www.inah.gob.mx

 
Arqueólogos


José Arturo Oliveros Morales*
Licenciado en Arqueología por la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Maestro en Ciencias Antropológicas por la Universidad Nacional Autónoma de México. Doctor en Antropología por la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Actualmente es investigador Titular “C” y coordinador de arqueología del Centro INAH - Michoacán. Es perito en asuntos arqueológicos ante la Procuraduría General de la Nación. Entre sus actividades académicas están las siguientes:

Ha sido investigador de la Sección de Arqueología y Curador de la Sala de Mesoamérica del Museo Nacional de Antropología; fue director del Centro Regional del Noroeste del INAH (Sonora, Sinaloa y Baja California), con sede en Hermosillo, Sonora e investigador del Centro Regional INAH – Morelos. Participó como miembro del Consejo Nacional de Arqueología. INAH-SEP y como director de la zona Arqueológica de Monte Albán, Oaxaca.

Ha realizado exploraciones arqueológicas en los estados de Guerrero, Morelos, Oaxaca, Sonora, Sinaloa, y en Michoacán dirigiendo el Proyecto de El Opeño. Fue becario por el gobierno de la República Árabe en Egipto, así como de CONACYT (90698). Actualmente es miembro de la Sociedad Mexicana de Antropología, del Colegio Mexicano de Antropólogos, de la Sociedad de Estudios Avanzados del Occidente de México, de la Sociedad Histórica Sonorense de la Universidad de Sonora. Hermosillo, Son, del ICOMOS Nacional, y de la Academia Mexicana de Antropología, AC. Ha dirigido tesis de Arqueología y actualmente dirige dos más, relacionadas con la Cuenca del Río Tepalcatepec. Sus publicaciones principales se refieren a temas de Investigación, Restauración, Difusión y Turismo; y de manera sobresaliente, a propósito de la religión en Mesoamérica, El Juego de Pelota Mesoamericano, el Espacio de la Muerte en el Mundo Prehispánico, la Arqueología del Occidente de México, la Arqueología Colonial, la etnografía y la cultura Popular.

*Fuente: COLMICH


Laurie Melchor Cruz Hernández
Originario de Castillo de Teayo, Veracruz, es arqueólogo por la Facultad de Antropología de la Universidad Veracruzana, ha participado en diferentes proyectos de investigación arqueológica, principalmente en el centro y sur de Veracruz, así como en Michoacán. Su tesis de licenciatura versa sobre el estudio de figurillas prehispánicas del sitio arqueológico Campo Viejo en Coatepec, Veracruz.

 

 
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Relación de Michoacán. COLMICH

 

 
Bibliografía

Referencias bibliográficas

Cárdenas García, Efraín
1990  Ihuatzio, Michoacán. INAH

Castro-Leal Espino, Marcia
1986  Tzintzuntzan Capital de los tarascos. INAH.

Foster, George M.
[1948] 2000  Los Hijos del Imperio: La Gente de Tzintzuntzan. Spanish edition of Empire’s Children: The People of Tzintzuntzan. Zamora, Mich.: El Colegio de Michoacán.

Oliveros, Arturo
2011  Tzintzuntzan. Capital del reino Purépecha. Fondo de Cultura Económica.

Piña Chan, Román
1982  Exploraciones arqueológicas en Tingambato, Michoacán. INAH.

Tarascos
1996  Arqueología Mexicana No. 19. (Mayo-Junio)

 

 

Última actualización el Jueves, 14 de Mayo de 2015 16:09