El Cóporo, Plazuelas y Peralta: Caminos de Guanajuato PDF Imprimir E-mail


Arqueología de Guanajuato1

“En el siglo XVI, todos estos territorios eran parte de lo que los mexicas llamaban la Chichimecatlalli (tierra de los chichimecas) y los españoles la Gran Chichimeca, habitada tanto por grupos nómadas como por grupos de agricultores sedentarios. Sin embargo, debido a que los españoles, en su primer intento por dominar los territorios al norte del imperio mexica, se encontraron con gente nómada, ha persistido la confusión de considerar a los chichimecas sólo como gente sin agricultura”.2
 

 

 

El Cóporo


El Cóporo



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La zona arqueológica El Cóporo se localiza en la porción noroeste del estado de Guanajuato dentro del municipio de Ocampo, a escasos kilómetros del poblado de San José del Torreón, al pie de la sierra de Santa Bárbara, en un área cuya característica principal es un entorno semidesértico y con vegetación principalmente espinosa.

Si bien actualmente las condiciones ambientales parecieran una condicionante para el desarrollo de social, todo parece indicar que durante la época prehispánica las condiciones fueron más favorables permitiendo el asentamiento de sociedades agricultoras. El origen y desarrollo cultural de El Cóporo y el surgimiento de sociedades sedentarias en esta área, son explicados a partir de la idea de un cambio climático ocurrido entre los años 100 y 1000 d.C. y que coincide con la expansión de grupos humanos mesoamericanos hacia la región norte, denominada la frontera septentrional mesoamericana.

Un ejemplo de esto lo representan los antiguos habitantes de El Cóporo, quienes desde finales del periodo preclásico y hasta inicios del posclásico (quizá 1100 d.C.) ocuparon el sitio, logrando así edificar a través de adobes y piedras una gran cantidad de construcciones complejas, reflejo de su cosmovisión y adaptación al entorno. Estableciendo además complejas redes de intercambio con grupos sociales asentados en los Altos de Jalisco, el bajío de Guanajuato, el Valle de Malpaso y Chalchihuites en Zacatecas.

El apogeo de la antigua ciudad del Cóporo se dio a lo largo del periodo clásico entre un margen temporal que abarca del 500 y hasta el 750 d.C. Alrededor del 1100 d.C. la ciudad es abandonada por causas aún no precisas. Tiempo después la ciudad y la región en general es dominada por avanzadas de grupos francamente nómadas como Guachichiles y Guamares, a los cuales, por cierto, los mexicas incluyeron dentro de los grupos que identificaban como bárbaros Chichimecas.

Tomando como base las características geográficas y rasgos culturales de la antigua ciudad de El Cóporo durante su periodo de apogeo, es posible insertarla dentro de la tradición cultural denominada El Tunal Grande.

El Tunal Grande es una zona que a finales del siglo XVI los españoles denominaron en función de la gran cantidad de nopaleras que existían. Su extensión específica abarcaba el actual Valle de Reyes en San Luis Potosí, antiguamente conocido como Valle de San Francisco, identificado por los españoles como lugar de indios bárbaros. El concepto fue retomado en 1961 por la arqueóloga Beatriz Braniff para delimitar una subárea mesoamericana que compartía ciertos elementos culturales y que comprendía algunas pequeñas porciones de Zacatecas, los Altos de Jalisco y San Luis Potosí. Las recientes investigaciones en El Cóporo han permitido ampliar los límites del Gran Tunal incorporando el estado de Guanajuato dentro de su influencia.

A partir de las investigaciones arqueológicas que se han estado llevando a cabo en el sitio, se han podido identificar seis conjuntos arquitectónicos distribuidos a lo largo del cerro el Cóporo, cada uno con funcionalidad específica.

La visita al sitio se inicia en la unidad habitacional más baja del sitio, se trata de un espacio con fines domésticos conformado un patrio central rodeado en tres de sus lados por habitaciones, hacia el sureste de la unidad habitacional se encuentran un par de fogones de adobe a los cuales se encontraron asociados instrumentos de molienda para la preparación de alimentos, así cómo vasijas.

Siguiendo el recorrido y subiendo un poco más se encuentra el conjunto Gotas, nombrado así debido a su cercanía con un manantial. Se trata de una plaza con un adoratorio central construida con mampostería y rodeada por habitaciones a sus costados construidas con muros de adobe. En la huella de las escalinatas que permiten acceder de la plaza a las habitaciones se pueden observar diversos petrograbados con diseños geométricos. En base a las investigaciones, los arqueólogos proponen que la funcionalidad de este espacio estaba relacionada con aspectos cívicos y de carácter púbico.

Siguiendo la ruta se cruza el arroyo Gotas y ascendiendo el cerro se llega al Conjunto El Cóporo de inminente carácter ceremonial y privado. Este conjunto está conformado por dos conjuntos arquitectónicos, compuestos a su vez por diversas habitaciones y algunos fogones. En uno de estos conjuntos las habitaciones rodean un patio central, para acceder a su interior es necesario utilizar una pequeña escalinata cuyos escalones contienen algunos petrograbados con representaciones de animales y diseños geométricos. En la parte central del conjunto sobresale el edificio 1, se trata de un basamento piramidal construido con mampostería, en su interior las investigaciones arqueológicas han permitido identificar diversas modificaciones que sufrió el edificio, las cuales sin lugar a duda obedecen a los cambios sociales que la ciudad sufrió a lo largo del tiempo.
 

 
Plazuelas


Plazuelas3



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En las estribaciones sureñas de la sierra de Pénjamo, al suroeste de la sierra de Guanajuato, se encuentra la zona arqueológica de Plazuelas, la primera zona abierta al público en el estado.

En base a los estudios realizados en esta antigua ciudad sabemos que estuvo ocupada  entre 600 y 900 d.C., fechas correspondientes al final del periodo Clásico y Epiclásico de Mesoamérica, en este sentido, la presencia en sus edificios de elementos arquitectónicos teotihuacanos como el talud y tablero, permiten presenciar la influencia que al final de sus tiempos tuvo la gran urbe en esta región mesoamericana.

En Plazuelas sobresalen dos complejos arquitectónicos que resaltan la importancia del sitio: una cancha para el juego de pelota y un conjunto de plazas y basamentos piramidales al que se ha nombrado Casas Tapadas. Al entrar por el lado oeste sobresale en primer plano un pequeño edificio que se ha identificado como palacio, lugar de reunión de gobernantes, nobles, sacerdotes y guerreros. Bajo una de las columnas de este palacio fue depositada una escultura pintada de rojo, que asemeja una serpiente emplumada con las fauces abiertas de la que emerge el rostro de un personaje ataviado con collares. Al pie de la escalinata sur se inicia una calzada que conduce a un juego de pelota con varias particularidades.

Una de las características principales de este sitio son la más de mil piedras grabadas, sobresalen representaciones geométricas como espirales, círculos concéntricos, pero sobretodo las maquetas. Se trata de representaciones de ciudades, talladas en relieve sobre las rocas, entre todas estas ha sido identificada la maqueta del conjunto principal de plazuelas: las casa tapadas. El resto de las maquetas parecen corresponder a ciudades míticas o imaginarias pues hasta el momento, ha pesar de haberse explorado los confines de esta porción de Guanajuato, no han sido encontradas.

A pesar de los avances en la exploración, Plazuelas sigue siendo un lugar de grandes incógnitas. El diseño y ornamentación de sus edificios evoca una y otra vez el antiguo culto a los dioses que personificaban el agua, la tierra, el fuego y el viento, elementos indispensables para la reproducción de la vida entre los que destacan los atributos de Tláloc, dios de la lluvia, señor del tiempo agrícola. Por otra parte, la combinación de los diseños tallados en las rocas y las representaciones arquitectónicas distintivas de regiones cercanas y lejanas, confirman a Plazuelas como un centro que aglutina la complejidad del pensamiento de los diversos pueblos que formaron parte de la civilización mesoamericana.

 
Peralta


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La zona arqueológica de Peralta se localiza en el municipio de Abasolo, al suroeste del estado de Guanajuato, dentro de la gran planicie aluvial del río Lerma. Peralta destaca la dimensión y diversidad de sus edificios. El núcleo del asentamiento prehispánico tiene una extensión de 75 hectáreas, mientras que la extensión total del sitio se aproxima a las 300. Estuvo habitada entre 300 y 900 d.C.

Del sitio destacan varias construcciones como el edificio Doble Templo y Patio Hundido, el Recinto de los Gobernantes y el conjunto Templo-Recinto y Patio Hundido. Así como, La Joyita, La Crucita y La Luz de Quintana, ubicados en las proximidades del área nuclear y que han sido parcialmente explorados, se trata de edificio relacionados a actividades públicas y ceremoniales.

El Conjunto 1 o Recinto de los Gobernantes, es el mayor elemento arquitectónico de Peralta y una de las mayores plataformas asociadas con la tradición El Bajío. Se trata de un complejo rectangular de 147 por 130 metros de base y 12 metros de alto. En la parte superior se encuentra la gran plaza, un patio rodeado por una banqueta que sirvió como corredor. Un poco más arriba se observa una segunda banqueta sobre la cual se construyeron habitaciones y espacios habitacionales de la clase gobernante.

Un segundo patio hundido, cuadrado y de menores dimensiones, se construyó en la porción suroeste de la plataforma; este patio no ha sido estudiado y se trabaja para conocer sus características constructivas y las actividades que se desarrollaron en este espacio. Sin duda, el elemento más notorio de la plataforma es la estructura de planta circular ubicada en el lado oeste del patio. Ésta última muestra dos distintas etapas de construcción. Las excavaciones mostraron la existencia de un hoyo de poste, lo cual nos habla de la presencia del ritual de volador, semejante al que se realiza aún en la zona norte de Veracruz y en la Huasteca. Esta es la primera ocasión que se encuentran evidencias de este tipo de prácticas en esta porción de Mesoamérica.

El Conjunto 2, también conocido localmente como El Divisadero, es un espacio formado por un patio hundido y dos templos delimitando sus lados este y sur, una banqueta lateral en forma de “L” delimita los lados norte y oeste del patio. En total, el conjunto mide 85 metros en el lado norte y 79 metros en el lado oeste. Desde afuera mide 12 metros en su punto más alto.

 

 
Arqueólogos

Los Arqueólogos

Carlos Torreblanca
Arqueólogo por la por Escuela Nacional de Antropología e Historia y Maestro en Humanidades por la Universidad Autónoma de Zacatecas. Ha participado en diversos proyectos de investigación en los estados Durango, Guerrero, Zacatecas, San Luis Potosí, Nayarit, Jalisco y Guanajuato. Ha sido profesor de la Universidad Autónoma de Fresnillo, Universidad Tolosa de Zacatecas, Universidad Autónoma de Zacatecas y Universidad de Guanajuato Su producción académica incluye un libro y varios artículos a nivel nacional e internacional, además ha como participado en diversos congresos nacionales e internacionales. Actualmente forma parte de la Asociación Fresnillense de Estudios Históricos y Actividades Culturales A.C. (AFEHYAC), Sociedad Mexicana de Antropología (SMA) y del Centro de Investigaciones Históricas de Fresnillo A.C. (CIHF). Actualmente es Profesor Investigador Titular B del Centro INAH Guanajuato y Coordinador del Proyecto Arqueológico El Cóporo.

Efraín Cárdenas García
Originario del Municipio de Valle de Santiago, Guanajuato, obtuvo el grado de Licenciado en Arqueología en 1989 por la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Es Maestro en Antropología Social por El Colegio de Michoacán, obteniendo el Premio a la Mejor Tesis de Maestría, y doctor en Arquitectura por la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.

Ha colaborado en diversos proyectos de investigación arqueológica entre los que se encuentran, el Proyecto Jacona en el sitio El Opeño 2, Jacona, Michoacán, el Proyecto Atlas Arqueológico Nacional, coordinando los trabajos en el estado de Guanajuato. Así mismo dirigió los trabajos de excavación y restauración en los sitios de Ihuatzio y Tzintzuntzan en Michoacán, fue responsable Técnico del Proyecto Arqueológico Mesa Acuitzio/ Cerro de los Chichimecas, a través de El Colegio de Michoacán, A.C. Así como la investigación y protección del sitio Zaragoza. Desde el año 2003, a invitación del Centro INAH Guanajuato y con apoyo financiero del Instituto Estatal de la Cultura y del Municipio de Abasolo, inició los trabajos de excavación y restauración del sitio arqueológico de Peralta, logrando su apertura al público el 4 de diciembre de 2008.

Fue fundador del Centro de Estudios Arqueológicos del Colegio de Michoacán y su primer Coordinador. Así mismo actualmente se desempeña como docente en esta institución y dirigiendo diversas tesis de licenciatura y posgrado. Entre sus publicaciones se encuentran: El Bajío en el Clásico. Análisis Regional y Organización Política, Tradiciones arqueológicas en el occidente de México, así como un sin número de artículos científicos y de divulgación en general.

 
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Bibliografía

Referencias bibliográficas

Cárdenas García, Efraín

1999  El Bajío en el Clásico. Análisis Regional y Organización Política. El Colegio de Michoacán.
2004  radiciones arqueológicas en el occidente de México. El Colegio de Michoacán.

Castañeda López, Carlos; Gabriela Zepeda García Moreno; Efraín Cárdenas García; y Carlos Alberto Torreblanca Padilla.
2007  Zonas Arqueológicas en Guanajuato. Cuatro Casos: Plazuelas, Cañada de la Virgen, Peralta y el Cóporo, Guanajuato. Fideicomiso de Administración e Inversión para la Realización de las Actividades de Rescate y Conservación de Sitios Arqueológicos en el Estado de Guanajuato; INAH; IGC; Editorial La Rana.

Guanajuato. Historia y arqueología.
2008  Revista Arqueología Mexicana. Julio-agosto Vol. XVI, Número 92. Ed. Raíces.

Williams, Eduardo y Phil C. Weigand
1999  Arqueología y etnohistoria: La región del Lerma. El Colegio de Michoacán.

 

 

 

Última actualización el Jueves, 14 de Mayo de 2015 16:04